Periodismo digital

Los lugares alejados de todas partes son el sitio ideal para que los que viven en la vorágine de las grandes ciudades busquen este tipo de rincones para evadirse de su realidad. Esto sirve tanto para lo bueno como para lo malo. Durante el verano la costa de Huelva se llena de un turismo necesario (aunque muy mejorable) que invade cada rincón de la realidad onubense costera. Pero, pasados estos meses, el “encanto” de la lejanía de Huelva es también un factor de atracción para convocar reuniones profesionales en las que reflexionar.

Los pasados 15 y 16 de septiembre, la UNIA (Universidad Internacional de Andalucía) ha cedido sus instalaciones para que la APDA (Asociación de Profesionales de la Información de Andalucía) organicen el III Congreso Andaluz de Periodismo Digital con el título “La relación del cuarto al quinto poder (de los medios a los usuarios)”.

El congreso, básicamente, ha consistido en una profunda reflexión sobre la figura del periodista en la situación actual, tanto desde el aspecto ético como el práctico, pasando por el uso que actualmente se le da a la tecnología. Me ha gustado especialmente el ambiente de humildad y preocupación por el futuro de la profesión periodística, teniendo en cuenta que el auge de la tecnología (smartphones) ha provocado que a cualquier información se le denomine “periodismo”, aunque ni contextualice, ni explique, ni contraste fuentes.

En definitiva, no ha hecho falta un estadio olímpico para albergar el habitual ego del periodista, ya que la realidad actual (despidos, ERE, etc) ya ha servido de cura de humildad para la profesión. Crónicas ya hay muchas (y más y más), hubiera sido reiterativo hacer las mías, así que preferí usar la tecnología avanzada más a mano (una cámara de fotos de hace 4 años, la calidad de vídeo de mi móvil es insufrible) para preguntar ciertas dudas a los asistentes al acto. Este es mi punto de vista sobre el congreso y los aspectos más destacados del mismo. No están todos los que son, pero son todos los que están.

Lo primero que me llamó la atención (positivamente) es que el propio presidente de la Asociación de la Prensa de Huelva, Rafael J. Terán, reconociera un panorama tan negro, dejando a un lado los hipotéticos servilismos que se suelen tener a las fuentes de financiación de los medios, y hablando de la precariedad laboral real. Le pregunté, obviamente, sobre la salud de la comunicación en Huelva y el desprestigio del personal técnico, cuestiones que se pueden extender a los profesionales del resto del país.


"Los medios onubenses están viviendo una situación de confusión y escasa adaptación a la realidad tecnológica y social que estamos viviendo, y necesitan salir del impass en el que ahora lo que prima es la estabilidad y rentabilidad por encima de la calidad del trabajo"

Saliendo de la comunicación local, me encontré con Paco Torres, con quien ya coincidí hace un año en otras jornadas, y con quien tuve en su momento una discusión ateniense sobre la coherencia de unir perfiles privados y profesionales en redes sociales (mi opinión al respecto es que es más conveniente separarlo, por propia salud personal, ya que lo que yo haga en mi vida privada y quiera compartir con quien yo quiera no es de dominio público, por insignificante que sea mi vida virtual; mi vida profesional pertenece a otro perfil, que vendo de otra forma. Por supuesto, es mi opción). Paco, perteneciente a Efecto Global, me dio su opinión sobre la forma en la que se consume la información a través de la redes sociales, y la influencia (feedback) de este consumo en los medios.


"Los ciudadanos consumimos la información que nos recomiendan, lo que condiciona el acceso a la información. La portada del periódico tiene menos importancia y tiende más a la viralización"

En la ponencia en la que habló Elsa González, presidenta de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) se dijo que el futuro del periodismo pasa por la multifuncionalidad. Durante años he soportado el analfabetismo tecnológico de los periodistas (con límites puntuales de incluso apagar un ordenador desenchufando el cable de alimentación) y, lo que es peor, la falta de ganas por aprender. Así que esta reflexión me alegró bastante, aunque sin duda está condicionada por los datos: los grandes periódicos (El Mundo, El País, ABC) han reducido su plantilla un 50% en los últimos 7 años y el 42% de sus periodistas son “colaboradores” (lo podemos ver en este enlace). Es decir, adaptarse o morir profesionalmente.

Pero hay datos peores. El 68% de los profesionales reconoce que abusa de las fuentes anónimas y el 93% que no contrasta la información (datos de 2009). Dentro de la función periodísitica teórica de proteger la libertad y la la dignidad del ciudadano, además de controlar el poder, estos datos nos llevan a la conclusión de que el rigor del periodismo actual deja mucho que desear. Sin embargo, a pesar de recurrir constantemente a él, se sigue manteniendo que las redes sociales, los blogs y el término acuñado recientemente, “periodismo ciudadano”, no es periodismo.

Personalmente, reconozco que me daba la risa cuando pensaba que estas entrevistas eran para un blog particular insignificante. Pero bueno, quizá después de más de 10 años de auge de los blogs sea hora de empezar a dignificar esta vía de comunicación. Medios como el Huffington Post no hubieran ni soñado estar donde están sin el trabajo anónimo de los bloggers.

Nadie mejor que Juan Luis Sánchez, cofundador de Periodismo Humano, como ejemplo de periodismo adaptado a la nueva realidad: realidad no supeditada a las fuentes de financiación y uso de la tecnología para ejercer la profesión. Le pregunté sobre la influencia de este “periodismo ciudadano” en la revolución actual de la profesión y su posible futuro.


“Hemos pasado de un sistema en el que los medios vigilaban a los poderes, a otro en el que nos hemos dado cuenta de que los medios son tan poderes como los poderes y los ciudadanos pueden exigir a los medios”.

Esta frase tiene especial importancia tras lo sucedido en España en los últimos meses, con el 15M y la bochornosa cobertura que se dio desde los medios de comunicación. En el blog ya he dado cuenta suficiente de la misma, pero donde se vivió con real indignación fue en la Puerta del Sol de Madrid. El único medio que realizó cobertura desde el principio fueron, además de los miembros de Periodismo Humano, el equipo de 20 Minutos. Virginia Alonso, perteneciente a éste último, reconoció las carencias de la cobertura y la necesidad del uso de las nuevas tecnologías para realizarla. Textualmente, reconoció que “nos pilló con el culo al aire, los periodistas nos tenemos que exigir mucho más. Se nos ha olvidado escuchar, nos creemos el centro del mundo y a la gente lo que le interesa es la información”. 

Ejemplo de esto lo tenemos en el testimonio de Ana Bastero, de @acampadasol, que explicó que en la rueda de prensa previa a la manifestación del 15M acudieron tres medios e informó sólo uno. Una vez montada la acampada, no se preguntaba a los asistentes sobre sus motivos para que ciudadanos normales mostraran su indignación en la plaza pública sino por las molestias que se causaban a las empresas y los vecinos de la zona.

Sin embargo, se sigue insistiendo en que el “periodismo ciudadano” no es periodismo sino fuente. Bueno, cuestión de definición. Pero el caso es que está ahí, no se va a ir, es necesario y extremadamente útil, con los peligros y obligaciones para el periodista que recoja la información que conlleva contrastar las fuentes. Pero a contrastar las fuentes se enseña en la carrera, ¿no?

Stephane Grueso ha sido testigo directo de la comunicación del movimiento, incluso durante los altercados de agosto. Es el director del mítico documental “Copiad malditos”, emitido por TVE y alguien a quien, personalmente, admiro por su compromiso, activismo y fidelidad a sus ideas. Si alguien puede hablar con propiedad de la irrupción del ciudadano en el periodismo es él, y sobre eso le pregunté.


"Con la tecnología la intervención ciudadano entra en otros ámbitos. Los ciudadanos queremos entrar en la generación de información, en la política, etc. Los ciudadanos no tenemos intención de sustituir a los medios, pero queremos aportar"

Pero dejemos hablar a los profesionales y que den su opinión. En el contexto de crisis actual, ¿cómo se puede rentabilizar un modelo periodístico distinto? Trasladar el papel al PDF no funciona, hay que buscar un valor añadido distinto para un público distinto que de momento se conforma con el iPad y las tabletas en general, pero que quieren más que el periódico tradicional digitalizado. De hecho, sólo el 26% de la población tiene acceso a este tipo de tecnología.

Desde los grandes medios tradicionales, la reconversión tecnológica y el flujo de ideas para amortizar la inversión tiene distintas vertientes. Creo que el ejemplo más apropiado es el de Antena 3, quizá la televisión que más ha apostado por la integración de internet y televisión, siendo pionero en emitir series propias para sus canales digitales (Museo Coconut, por ejemplo, en exclusiva para NEOX). Francisco Sierra, representante de este medio, ensalzó el modelo de contenidos exclusivos para las webs de sus programas, poniendo el vídeo on line en su sitio como complemento de la emisión en abierto, además de la fidelización del televidente en otra plataforma.

Un comentario que no me gustó lo realizó Ana Alfageme, de El País. Su opinión es que los periodistas no tienen que preocuparse de la rentabilidad del medio. En mi opinión, los periodistas no sólo tienen que preocuparse de la rentabilidad sino que ésta debe formar parte del ejercicio de su trabajo. Como empresario no quiero a un “artista” que sólo le preocupe su obra, quiero a alguien que haga su trabajo sobre unos mínimos de calidad y se exija a sí mismo, porque el beneficio de la empresa es su propio beneficio.

Algunas claves las dio Darío Pescador, argumentando que los periodistas que explican la realidad, no saben explicar su propia realidad. De nuevo, reconversión: las noticias no se degradan en los nuevos soportes sino que lo que se degrada es el propio soporte (periódico, televisión, etc). La rentabilidad pasa por la especialización y los añadidos, definidos como “el patinete que se regala los domingos”. Curiosamente, gran parte de la portada de La Razón de este sábado lo ocupa el regalo de este patinete. 

Quizá haya quien considere que esto es una traición a los principios del periodismo, generalistas y altruistas, pero creo que es la vía a seguir ya que, en sus propias palabras, “si no haces las noticias que hace el New York Times y por las que el público paga, no te puedes vender como el New York Times”. Volvemos de nuevo a la contradicción del párrafo anterior: el periodista se tiene que preocupar por la rentabilidad de su medio. Autocrítica de nuevo: si eres un periodista local ejerce con rigor tu labor de periodista, pero no lo vendas como corresponsal de guerra porque el público que te va a leer o escuchar no es tonto y seleccionará otra vía para informarse.

Así que volvemos a la pregunta inicial: ¿qué es el periodismo digital? Antonio Mafredi, presidente de la APDA (Asociación de Periodistas Digitales de Andalucía) y uno de los organizadores del congreso, arrojó luz sobre esta cuestión:


"No conozco ningún periodismo que no sea digital, lo digital está inmerso en nuestra vida. La estructura económica de los medios de comunicación sigue siendo analógica porque pierde dinero en la transición a lo digital. Tu cámara resuelve demasiados problemas tecnológicos para los que quisieran que usaras otros elementos"

Para mí, esta es la frase que ha definido este III Congreso de Periodismo Digital en la búsqueda de un lugar en la situación actual:
El nuevo periodismo necesita lanchas torpederas, no titanics
(La otra frase fue: “¡joder con la puta mosca!”)

De forma off topic, no podía dejar pasar la oportunidad de preguntar a Javier Darío Restrepo, experto en ética periodística, catedrático de las universidades colombianas Javeriana y de los Andes, y gran figura de la ética periodística latinoamericana. Al no saber cómo abordarle recordé lo que me enseñó uno de mis maestros, “el buen periodista, del defecto hace virtud”. Ante mi total desconocimiento de la prensa en Latinoamérica y contando con la presencia de un experto del tema, quise preguntarle sobre las diferencias entre el periodismo que comúnmente se tiene de referencia, el anglosajón, y el nuestro. Esto es lo que respondió:


Atención. Batería baja
Ups, mierda…


"El nuestro es un periodismo muy dinámico y siempre oscila entre la desesperación y la presunción. Nuestros noticieros abren siempre con la última catástrofe, pero también pretende cambiar la historia, se siente el Mesías"

A falta de conocer las conclusiones oficiales del congreso, mi resumen es:

  • Si tienes una trayectoria creíble, el público te cree, independientemente del soporte. Ej.: Pedro J. Ramírez en twitter y Carlos Carnicero en su blog
  • El público desconfía de los medios porque asocia la información manipulada al poder. Ej.: la cobertura del 15M
  • El ciudadano no se erige como periodista sino como informador de la realidad, ya que no analiza, sólo muestra. Exige una demanda de información que los medios tradicionales no le ofrece. Ej.: imágenes y fotos aisladas durante el 15M, por ejemplo, aquella en la que parecía que unos mossos d’esquadra agredían a un minusválido
  • El nuevo ritmo de producción de información es incompatible con los métodos tradicionales. El papel desaparecerá, pero no el periodismo de calidad. Ej.: suscripciones a las noticias de los medios tradicionales
  • El periodista debe dejar de pretender estar en posesión de la verdad sin moverse. Debe dejar la información de gabinete y agencias y hacer su trabajo donde se da la noticia, es decir, recuperar el reporterismo original. Para ello tiene herramientas tecnológicas más que de sobra y debe adaptarse (polivalencia). Ej.: streaming durante la acampada en la Puerta del Sol
  • El modelo de negocio en comunicación está obsoleto. Hay que buscar vías distintas (especialización, añadidos, etc), apostar por ellas y fidelizar al público, que ahora es más selectivo que nunca Ej.: menéame
  • Internet no es la solución, es un soporte, reúne todos los dilemas éticos de la profesión pero no es una base ética por sí misma. El periodista debe ser más riguroso que nunca, humanizando a través de la información.
En resumen, han sido dos días espléndidos donde compartir conocimientos y reflexionar sobre la profesión periodística y la comunicación desde distintos ángulos, con una organización del congreso excelente, y un lugar ideal, La Rábida, donde conocer mejor y compartir experiencias y vivencias con compañeros/as y conocido/as de profesión que, con humildad, se siguen formando en su trabajo (los que no son humildes no necesitan formarse, suelen saberlo todo).


EDITO: las conclusiones del congreso

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